La marea verde y la estrategia sindical

Estándar

“La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”.
Albert Einstein

No entendemos la actitud paternalista y autoritaria de la mesa intersindical con la Asamblea de Profesores. No compartimos su manera de trabajar. Y tampoco nos dejan compartir su estrategia en la negociación. Nos proponen una huelga que podamos soportar económicamente. Una huelga a la que se una la Primaria, huelga que, si es posible, sea a nivel nacional. Huelga que defienda la unidad intersindical. Para soportar ese desgaste, el suyo, aunque sea sólo el nuestro, proponen un día de movilización en semanas, a veces, alternas: Pitihuelgas (nuevo término en honor a Quevedo) que se rompen durante el período electoral. Huelgas a medio gas, de las que se ríe nuestro vecino y nos deja en el rostro una impotencia difícil de disimular.  Y que, en lugar de ser integradora, logra desunir al colectivo de Trabajadores de la Enseñanza. Porque después, con dificultad,  volvemos al aula tras defender esa visión edulcorada de la vida: la Defensa de la Enseñanza Pública se organiza, simplemente,  con dos paros en Noviembre. Aunque el clamor sea otro. Aunque la petición sea otra.

Se les olvida que hay un sentido único que aúna esta propuesta: la Defensa de la Enseñanza Pública, la retirada de las Instrucciones, el cese y dimisión de las autoras de esta tremenda indecencia e insensatez económica: Delibes, Figar y Aguirre. Para el poder de decisión que tienen, echamos de menos la presencia sindical en las asambleas de las localidades y zonas. Los sindicatos no entienden que la afiliación durante los últimos diez años, salvo excepciones honrosas, ha sido por cursos de formación y asesoría jurídica, y posiblemente, por una deuda emotiva e histórica con su labor sindical, que muchos consideramos necesaria. Si aceptan los nuevos tiempos, si no se convierten en estructuras estancas e inmovilistas, aprenderán que se deben  a sus afiliados, pero que se nutren de las voces del exterior, del colectivo de profesores. Para no permanecer como estructuras caducas  y prescindibles. Los tiempos cambian, y, a lo mejor, la cuota de pago de los afiliados  no es el mejor argumento ante la negación de las movilizaciones que proponen las Asambleas de los Trabajadores de la Enseñanza Pública.

Se ha conseguido una unidad sin precedentes. Volvemos de nuevo a decirlo: La FAPA Giner de los Ríos, Adimad, El Consejo Escolar Superior del Estado, las universidades, los medios de comunicación, familias,…apoyan las movilizaciones de los profesores. Estos consiguen una convocatoria en días de huelga también sin precedentes. En lugar de estar llenos de ánimo parece que lo único que crece alrededor es el pesimismo y el desconsuelo. Tras estos días, hay compañeros que asumen que no hay nada que hacer y que por eso no hacen nada; otros le dan una importancia extrema a la reducción  a la que se verá sometida la nómina de octubre, otros se sienten ninguneados por una Consejería que hace oídos sordos después de seis/siete días de movilización en forma de huelga, como si no supiéramos que este enorme esfuerzo no iba a ser valorado,  que la intención de negociar no es una de las características de esta Comunidad Autónoma. Mientras tanto, sí, mientras tanto, aquellos que queríamos optar por unas movilizaciones más agresivas, asumimos el poder  aglutinador de un sector sindical, y en pos de la unidad hemos hecho huelgas, movilizaciones, concentraciones, cadenas humanas, marchas en bicicleta, pasacalles, encierros, noches en los centros con actividades hasta el amanecer, por ayudar y trabajar teniendo como lema la unidad del profesorado. Esta línea edulcorada de dos días de huelga en semanas alternas, insistimos, propuestas por grandes figuras de la lucha sindical, ha durado el mes de septiembre. En octubre, los intereses comienzan a ser otros. Ya no son necesarias las asambleas y vuelven a la línea de los años pasados convocándonos a dos días simbólicos de huelga al mes.

No tenemos nada perdido, pero están trabajando incansablemente para que así sea. Aún así seguiremos, porque consideramos, desde el principio que la lucha es otra y, como dijimos cuando comenzamos las movilizaciones; el camino es largo.  Deberían pensar que, quizá, para muchos, el objetivo no es el 20 de noviembre. Quizá, para muchos,  la lucha es a largo plazo y no termina con el cambio inmediato que predice la alternancia entre los dos grandes partidos, como si ahí se acabase el mundo y con él nuestras reivindicaciones. Lo que surge de las asambleas es otra voz más, renovadora, aglutinadora e integradora que, posiblemente, según los últimos sondeos en los centros, esté abocada al fracaso inmediato. Aún así creemos que  si la huelga del 19 de octubre significa algo es poder  valorar, por encima de todo, el trabajo constante, incansable y gratuito de muchos docentes vinculados a las asambleas que han transmitido fielmente el sentir de los centros

Para nosotros, la marcha verde continúa y sigue siendo muy difícil pararla.

Profesores en Defensa de la Escuela Pública del IES Ítaca (Alcorcón)

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